Los graves efectos del cambio climático, la pobreza y el hambre, las desigualdades, y los conflictos violentos son algunos de los desafíos que se relacio

Cada 16 de octubre, el mundo se une una vez más en torno a la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación. En esta ocasión, se centra en la promoción del cuidado y la protección del agua como un recurso vital. Además, se busca abordar los desafíos que la humanidad enfrenta para garantizar una alimentación adecuada y preservar el planeta, sus habitantes, los ecosistemas y los recursos. 

En el más reciente informe sobre la situación y el progreso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, publicado por Naciones Unidas, en relación con el Objetivo 2: Hambre 0, se revela que el número de personas que enfrentan hambre e inseguridad alimentaria ha ido aumentando continuamente desde 2015.  En el año 2022, alrededor del 9,2 por ciento de la población mundial padecía hambre crónica, lo que equivale a unos 735 millones de personas, es decir, 122 millones más que en 2019. 

Si bien es cierto, la pandemia por COVID-19, los conflictos, el cambio climático y las crecientes desigualdades han exacerbado esta situación, a tan solo 7 años de llegar al 2030, es necesario tomar medidas coordinadas que involucren a diversos actores, teniendo en cuenta los logros y aprendizajes en torno a la producción y consumo de los alimentos para garantizar el derecho humano a la alimentación, con especial atención en la gestión y aprovechamiento de los recursos naturales para asegurar la sostenibilidad de las acciones.   

Desde la consideración de que para garantizar una alimentación adecuada sin dejar a nadie atrás se necesita un acceso equitativo a la tierra y los recursos hídricos, quiero compartir 3 importantes reflexiones  calves:  

  • La gobernanza de la Tierra : piedra Angular de la Seguridad Alimentaria 

El 95% de nuestros alimentos se produce en la tierra y todo comienza con el suelo y el agua. 

La tenencia de la tierra es esencial para la producción de alimentos y, por lo tanto, un pilar fundamental para la seguridad alimentaria global. La gobernanza responsable de la tenencia prioriza la equidad y el acceso seguro a la tierra como tácticas para garantizarle a una familia o una comunidad la producción de sus propios alimentos y el incremento de sus ingresos. Por tanto, la tenencia segura se convierte en una valiosa red de seguridad, ya que representa un sistema de refugio y es fuente de alimentos y de ingresos en tiempos de privación 

Desde la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promovemos la Gobernanza responsable de la Tenencia de la Tierra, los bosques y la pesca como una estrategia para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reconociendo el rol central de la tierra para el desarrollo.  A través de estas Directrices, proponemos acciones que promueven la gobernanza responsable como el arte de reconciliar prioridades e intereses de diferentes actores: individuos, organizaciones, gobierno y la sociedad en general como observadora de un proceso que vela por el reconocimiento y respeto de los derechos legítimos de tenencia y del cual dependen los sistemas alimentarios.  

Durante los últimos años, hemos tenido la oportunidad de acompañar la implementación de la política pública de ordenamiento social de la propiedad rural en los municipios de Fonseca y San Juan del Cesar en La Guajira y Pradera, en Valle del Cauca.  Producto de esta experiencia, fue posible recoger buenas prácticas relacionadas con la ejecución de planes y estrategias para promover la participación comunitaria, la comunicación con enfoque de desarrollo, la gestión de información y la generación de aportes a la gestión de conflictos por la tenencia; todas ellas sistematizadas para facilitar su consulta. 

En ese orden, representa una ventana de oportunidad, el diseño del actual Plan Nacional de Desarrollo “Colombia potencia mundial de la vida 2022-2026” en el que se busca un ordenamiento del territorio desde un enfoque de justicia ambiental, que garantice la protección de las fuentes hídricas, para lo cual propone un ordenamiento del territorio alrededor del agua, con especial atención en la conservación de ecosistemas estratégicos, la biodiversidad y los recursos naturales, como clave para que las actividades humanas sean sostenibles y se logre el bienestar de las poblaciones en el largo plazo.  

La apuesta por cultivar la tierra de manera sostenible, ordenada, adecuada y planificada de acuerdo con los procesos sociales que le rodean permite, entre otros beneficios, aumentar la capacidad productiva y hacer un uso sostenible de este recurso a partir de la búsqueda y reconocimiento de alternativas de uso y vocación de los suelos, la reserva de áreas protegidas y la reducción de la deforestación, acciones en las que FAO ha venido trabajando con entidades en diferentes países. 

  • Las mujeres y jóvenes rurales: actores determinantes para el cumplimiento de las apuestas globales.  

A pesar de su papel destacado en el sector de la agricultura, las mujeres todavía cuentan con una posesión limitada de la tierra, realizan trabajos excesivos y tienen un acceso inadecuado a los servicios y la educación. 

Durante la Cumbre de ODS realizada recientemente en Nueva York, se evidencia una vez más que los compromisos asumidos para impulsar la igualdad de género han permitido mejoras en los últimos años, aunque, la visión de la plena igualdad de género en las esferas económica, social y política sigue estando lejos de cumplirse.  

Este es el caso de los derechos de propiedad o los derechos seguros de tenencia sobre las tierras agrícolas, que es un factor fundamental para determinar el acceso al crédito y a los servicios financieros.  Aunque las mujeres representan un porcentaje importante de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo, el número de mujeres que poseen derechos de propiedad o derechos seguros de tenencia jurídicamente garantizados sobre las tierras agrícolas es menor que el de sus homólogos masculinos. Todavía hay que realizar importantes progresos en el establecimiento y la aplicación de marcos jurídicos que protejan los derechos de las mujeres sobre la tierra.  

En Colombia, las mujeres rurales, campesinas e indígenas continúan viviendo en una situación de desigualdad económica, social y política, la cual se expresa en la persistencia de bajos ingresos, de recursos y activos productivos y un deficiente acceso a servicios básicos. Según cifras del DANE 3 de cada 10 mujeres de 15 años en adelante no cuentan con ingresos propios, a diferencia de 1 de cada 10 hombres.  

Desde el área de tenencia de la tierra de FAO Colombia, gracias al acompañamiento a la Agencia Nacional de Tierras, en los procesos de ordenamiento, se cuenta con una publicación que recoge elementos que contribuyen al análisis en torno a las barreras culturales, sociales, económicas, legales y políticas a las que se enfrentan las mujeres para acceder a la tierra y a la garantía de sus derechos y realiza una propuesta de indicadores para medir la contribución de los procesos de adjudicación de tierras en el reconocimiento de derechos de tenencia para las mujeres rurales.  

En cuanto a las y los jóvenes, actualmente la misma agenda global se plantea la necesidad visibilizar el potencial de las y los jóvenes para alcanzar el desarrollo sostenible en América Latina, donde representan el 25% de la población rural y el 19% del total de jóvenes. 

En armonía con esta apuesta, en Colombia se adelantan significativos esfuerzos por la concertación de la política pública nacional de juventud rural, como un elemento determinante para la construcción de las condiciones y posibilidades para el desarrollo de las capacidades de las y los jóvenes del campo colombiano.  Actualmente, desde FAO, acompañamos a jóvenes de 3 municipios de la región del Catatumbo, en el fortalecimiento de capacidades para la incidencia y protección del derecho a la tierra y el territorio. 

El rol de la mujer rural: En el marco de la medición del Objetivo de Desarrollo Sostenible ODS 5. Relacionados con la calidad y el acceso a la propiedad de la tierra en Colombia revelan que solo el 36,3% de predios rurales con único/a propietario/a pertenecen a mujeres el restante de 63,7% pertenecen a hombres 

Jurisdicción Agraria / Justicia comunitaria para gestionar los conflictos por la tenencia de la tierra  

Las disputas relacionadas con el uso, tenencia y acceso a la tierra han sido reconocidas como factores determinantes en la existencia del conflicto armado en el país. Varios de los investigadores que hicieron parte de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas han evidenciado cómo las disputas por la tierra se convierten en una causa y una condición para la perpetuación de la violencia armada.  

En el Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno de Colombia y las FARC  se determinó la creación de la jurisdicción agraria con el objetivo de resolver los conflictos relacionados con los derechos de propiedad y tenencia de las tierras rurales.  Si bien es un asunto pendiente y necesario, el Gobierno ya se está trabajando en su materialización y a través del proyecto de acto legislativo presentado en primera vuelta en el Congreso (diciembre 2022), crea una nueva Corte que se encargaría de los asuntos agrarios en el país. 

Sobre este particular, se espera que la nueva jurisdicción guarde coherencia con la demanda de particulares en la solución de la problemática agraria, tenga en cuenta los mecanismos alternativos de justicia comunitaria, y que además cuente con amplias competencias oficiosas, que permitan apreciar las técnicas sociales como herramienta probatoria en los procesos de regularización de la tenencia de la tierra. 

Adicional a los mecanismos formales de solución de conflictos, es clave fortalecer los mecanismos alternativos de justicia comunitaria. Por tratarse de instrumentos de solución de controversias y mecanismos que permitirán forjar la cultura del diálogo y entendimiento necesarias para la paz.  De esta manera, no solo se permitirá la participación de los territorios en la solución de sus controversias sino en la construcción sostenible del tejido social. 

Durante los últimos años, desde el área de tenencia de tierras de la FAO se adelantan investigaciones relacionadas con este tema, producto del acompañamiento técnico-social a casos complejos a cargo de la autoridad de tierras.  Se espera que iniciando el mes de noviembre pueda compartir un compendio que puede resultar de mucha utilidad para este particular.  

Con estas reflexiones concluyo esta nota especial para conmemorar el Día Mundial de la Alimentación 2023. Bienvenidos todos los aportes para crecer en esta conversación.  #CadaGotaCuenta  

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