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Experiencia de mujeres rurales y campesinas: clave para avanzar en el desarrollo y construcción de paz desde las regiones

07/09/2022 Con el propósito de recopilar elementos de información y análisis para contribuir a cualificar el diseño y la implementación de políticas públicas con enfoque de género, ONU Derechos Humanos, en conjunto con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres, desarrollaron el conversatorio “Mujer y el derecho a la tierra y a los territorios”.

El evento, realizado en la universidad Externado de Colombia, fue propuesto para el encuentro e intercambio de saberes y a partir de allí fue posible reflexionar sobre la situación de las mujeres rurales y campesinas en relación con el acceso al derecho a la tenencia de la tierra, especialmente a partir de la implementación del Acuerdo de Paz (2016). En ese orden, parte de la conversación se concentró en la identificación de los avances y desafíos, en el marco de la agenda de derechos humanos, así como las recomendaciones para ser dirigidas a las instancias del nuevo gobierno en perspectiva de fortalecer la política de acceso a tierras y territorios para mujeres rurales y campesinas.
 

Un sistema de alianzas para salvaguardar los derechos de las mujeres rurales

Alejandra Vega, especialista senior en tenencia de tierras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), moderadora de uno de los paneles, resaltó el rol de las mujeres rurales como cuidadoras de la familia, de los territorios, de los saberes ancestrales, de la historia y ahora como protagonistas de las luchas territoriales. “Garantizar la seguridad física, la seguridad en la tenencia y la seguridad en los medios de vida para las mujeres rurales, abarca no solo la obtención de los títulos de propiedad, sino que busca las condiciones que aseguren su permanencia en los territorios”, comentó.

Montserrat Solano, representante de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia, recordó inicialmente la existencia de un marco internacional de protección de los derechos de las mujeres rurales, en reconocimiento al rol decisivo que ellas desempeñan en el fortalecimiento de sus comunidades, en la agricultura, en el desarrollo rural, la alimentación y la reducción de la pobreza. 

Por su parte, Patricia Fernández Pacheco, representante de ONU Mujeres en Colombia, llamó la atención sobre los compromisos producto del Acuerdo de Paz en Colombia y también mencionó la importancia de “acelerar” las acciones para lograr cumplir con  los retos globales, principalmente los asociados con la garantía de derechos de las mujeres, consignados en la Agenda 2030, en este momento, en el que se vislumbra un escenario de oportunidades en el país,  para no dejar a nadie atrás y conseguir la paz sostenible que todos anhelamos.

En tanto, Sara Ferrer Olivella, representante residente de PNUD en Colombia, coincide con sus antecesoras en resaltar el rol de la mujer como pilar fundamental para disminuir la pobreza, al tiempo que recalca la importancia de estas en la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, por ello, enfatiza en la necesidad de diseñar planes y políticas mucho más adecuadas a las necesidades del campo. “Hay avances, pero no tantos como nos gustaría ver” puntualiza. 

En su intervención, Helena Storm, embajadora de Suecia en Colombia, destacó, entre otros aspectos,  el trabajo que adelantan en Colombia como socios de la paz,  en torno a la igualdad de género para un desarrollo democrático a largo plazo y para un desarrollo global sostenible “Lo que buscamos es fortalecer los derechos de las mujeres, su representación en los espacios donde se toman las decisiones que afectan sus vidas, y el acceso a recursos, es una forma de garantizar la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible” puntualizó.
 

Avances, desafíos y recomendaciones de la voz de las mujeres rurales 

En el desarrollo del panel sobre los avances, desafíos y recomendaciones a la política de acceso a tierras y territorios, orientado por Alejandra Vega (FAO),  las mujeres rurales fueron las grandes protagonistas.  Y, aunque ellas reconocen los esfuerzos realizados alrededor de este tema, también enfatizan en que falta camino para que la paz comience a llegar para las mujeres rurales en Colombia. 

“La tierra es la vida, es la sangre, el medio de trabajo y de vivienda  Edilia Mendoza, (Plataforma de Incidencia Política de Mujeres Rurales Colombianas), menciona la importancia de la equidad, la igualdad y la justicia para el acceso a la tierra, tanto para las mujeres como para las y los niños y jóvenes, y luego de hacer un breve recuento de algunas acciones y logros conquistados a partir de la segunda mitad de la década de los 80 con relación a la exigibilidad de los derechos de estas comunidades vulnerables,  llamó la atención para que justamente se tengan en cuenta estos ejercicios y experiencias por su significativo valor frente a un proceso que ella reconoce como complejo pero necesario. 

Como mujeres afrocolombianas, la escala de vida nuestra es diferente: por el hecho de ser mujeres y campesinas ya es complejo.  Pero cuando a eso se le suma ser una mujer que pertenece a los grupos étnicos y en este caso, una mujer negra, es complejo porque nuestros derechos no están en igualdad de condiciones.” Erlendy Cuero, (Asociación Nacional de Afrocolombianos Desplazados – AFRODES.)  En su intervención parte desde la Ley 70/1993, en la que se hace un reconocimiento a las comunidades negras y se logra, entre otros, la incorporación de la consulta previa.  Sin embargo, recalca que luego de 29 años las expectativas de su cumplimiento han sido limitadas a causa del conflicto armado que ha hecho que las mujeres salgan de sus territorios.  Por lo cual asegura, que frente al derecho al acceso a la tierra no se ha avanzado.   

La firma del Acuerdo de Paz (punto 4) -Solución al Problema de las Drogas Ilícitas- significó la esperanza de una atención familiar, reconociendo las particularidades territoriales y garantizando el acceso a la tierra de manera legal.” Yuli Artunduaga, (Coordinadora de Mujeres Amazónicas.) resaltó, el abandono estatal evidente, pues a cinco años de la firma del Acuerdo de Paz y a 4 años de la suscripción de los acuerdos individuales de sustitución de cultivos de uso ilícito con familias campesinas, en donde el 36% eran mujeres,  29%  de ellas, cabeza de hogar, aún no llegan los proyectos productivos, siendo esta situación un detonante para acentuar la vulnerabilidad de esta población.  Menciona como desafíos más importantes el recobrar la confianza de las comunidades y la articulación interinstitucional para el logro de los indicadores del Acuerdo, referentes a la garantía de los derechos de las mujeres. 

“Desde la cosmovisión indígena, hay un rol que cumplen las mujeres en relación con el territorio… En el cuidado de nosotras influye en la armonía y el equilibrio de la naturaleza”

Victoria Elvira Neuta (Asesora Jurídica de la Consejería de la Mujer, Familia y Generación – ONIC) Reiteró durante su intervención sobre la necesidad de comprender la necesidad de tener una relación de equilibrio con el territorio y en ese sentido manifestó que debido al incremento de la crisis de violencia en las regiones, se ha perdido la conexión con el territorio por estar este en disputa por los recursos. 

Al cierre de este importante panel, Alejandra Vega (FAO), llama la atención sobre temas como el catastro multipropósito en concordancia con la política de Reforma Agraria Redistributiva y el ordenamiento social de la propiedad rural, como algunos retos de este gobierno para dar cumplimiento a la agenda de tierra y territorio.

La FAO ha venido acompañando la implementación de los planes de ordenamiento social de la propiedad rural, en diferentes regiones (2020: municipios de Fonseca, San Juan del Cesar /Guajira, Ciénaga/Magdalena) | (2022: Pradera, Valle del Cauca). 
 

Para revivir el conversatorio completo puede ingresar a: https://youtu.be/cvNjhwjXMCI 


Algunos datos relevantes

  • Según datos de del DANE, la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer (CPEM) y ONU Mujeres1, 3 de cada 10 mujeres mayores a 15 años, no cuentan con ingresos propios, comparado con 1 de cada 10 hombres quienes no cuentan con estos ingresos.  
  • Asimismo, la probabilidad de que una mujer del ámbito rural no cuente con sustento económico propio es del 35.9%, comparado con el 7,8% de los hombres. 
  • La tasa de ocupación de las mujeres rurales en el mercado laboral es menor en 37,3 puntos porcentuales que la de los hombres, situación que está relacionada con una mayor participación de ellas en el trabajo no remunerado (dedican en promedio 4 horas con 46 minutos al trabajo no remunerado). 
  •  Según datos del DANE y ONU Mujeres a 20192, del total de predios de único propietario en el país, el 63,7% tienen un hombre como titular y el restante 36,3% tiene una mujer como titular.  
  • A su vez, las mujeres tienden a ser propietarias de predios menores a 3 hectáreas (microfundios), pues en este rubro se concentra el 75,1% de la propiedad femenina comparado con el 62,1% de la propiedad masculina. En los demás tamaños de las propiedades, los hombres tienen un dominio más significativo. Por ejemplo, en propiedades medianas (20 a 200 ha) los hombres únicos propietarios son el 11,3% frente al 7% de mujeres únicas propietarias.  
  • Adicionalmente, los predios rurales de las mujeres únicas propietarias se destinan en un 24,4% a uso habitacional, reduciendo su posibilidad de ser explotado en usos agropecuarios.  


Contacto de prensa:
María del Pilar Gómez Herrera
Oficina de Comunicaciones
Representación FAO Colombia

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